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Fotos del
centenario

Ubicación y Mapas
(nuevo)
La Página 
de los chicos
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Después
de los primeros 100 jóvenes años queda el sabor dulce de la labor cumplida. Y
aquí están ellos, quienes son la cara visible y dignos representantes de la
escuela "Los Maestros".
Comenzaron desde muy jóvenes, trayendo los conocimientos básicos para desempeñarse
como docentes. A medida que pasaba el tiempo comprendían que la verdadera
vocación la elaboraban a diario y frente a sus queridos alumnos.
Obreros infatigables, compartieron su vida, su hogar y sus hijos con los abrazos
de los demás niños. Se conducían con abnegación, amor y desinterés. No
necesitaban grandes reformas educativas, cada maestro sabía brindar una atención
personalizada para solucionar los problemas de sus alumnos, cincelando sus
corazones, doblegando caracteres, impartiendo enseñanzas...
Las primeras campanadas de cada año marcaban el desarraigo de esos niños que
por su corta edad venían acompañados de sus padres. Pero allí estaba su
primer maestra, quien desplegando el abanico de su accionar, con cariño y
comprensión transformaba el temor en confianza y amistad.
Con los años se iban modelando hasta que llegaba el día de su despedida, y con
la última campanada se iban rostros serenos y sonrientes, mirando sin temor
hacia el porvenir, llevando el tesoro de la ciencia y cerrando tras de sí dos
puertas, la de la escuela y la de su niñez.

Me
dirijo a uds. a fin de felicitarlos por el centenario de colegio 33.
Consto en este momento de 81 años trayendo
a mi memoria los hermosos recuerdos que me acontecen en este momento.
Los días transcurrían con afecto y respeto
por los alumnos, padres y colegas .
En mi mente a travez del tiempo tengo
presente los recuerdos de Josefa Tubio , entrañable amiga y colega quien me
acompaño durante mis días en ese querido establecimiento desde 1948 a 1959
No olvido al director Tomas Elissetche
con su firme presencia y autoridad .
Les envío un fuerte y afectuoso
saludo
Sara Bensussan

La
Escuela Nº 33, fue mi segundo hogar, allí pasé gran parte de mi vida. Mis años
de primaria, rodeada del afecto de mis compañeras y maestras y el cariño
maternal de mi tía, que también pertenecía al personal docente.
Me despedí de mi querida Escuela 33 en el año 1948,
de la mano de la Sra. Josefa M. de Tubío. Ya con el título de
Maestra Normal Nacional, regresé a este hogar, dispuesta a dar lo que había
recibido de mis maestras de primaria.
Y fue en un 7 de abril de 1954, quien había sido mi maestra de 1º inferior, la
Sra. Ángela S. C. De Böttcher, quien deja constancia en mi cuaderno de actuación,
que a partir de ese día , ocupaba su lugar, al frente de su grado.
Este momento y algunas de sus palabras, escritas en el mismo cuaderno, a fin de
año y que transcribo a continuación, guiaron mis pasos en el largo camino de
la docencia.
“Toda iniciación es siempre difícil, no cabe duda, ya que en el complejo arte
de enseñar, sólo la experiencia que se recoge a través de los años de labor
cumplida nos aclara muchos secretos y orienta nuestros pasos por el camino más
seguro y menos escabroso para la obtención de mejores resultados” (noviembre
29 de 1954).
Sabias palabras que se fueron cumpliendo a través de los años al frente de mis
pequeños que quise mucho. Fui muy exigente, quería lo mejor para ellos...
Amaba lo que hacía. Fui muy feliz en un ambiente de compañerismo y afecto. Y
el mejor premio, al final de la carrera, que alguien que fue tu alumna y es
docente, exprese en un Congreso, que siguió la docencia, porque quiso imitar a
su maestra de 3er. Grado.
“Espero verlos a todos, cuando nuestra querida Escuela 33 cumpla sus 100 AÑOS”
Angélica Nesprías

Volviendo
la vista al itinerario recorrido de mi existencia, siento una profunda gratitud
y agradecimiento a Dios. Y como voy a olvidar a la Escuela Nº 33 si la mayor
parte de mi vida la pasé bajo su techo.
En ella inicié mis estudios
primarios, llevando ese bagaje de curiosidad infantil, allí hallé a quienes
además de las letras y los números me enseñaron a integrarme con la realidad
de la vida. En el año 1953 llegó el inicio de mi carrera docente, fue en la
Escuela Rural PU Nº 217 de la cual guardo los mejores recuerdos. Ya en la
Escuela Nº 33, en 1956 encontré en las aulas el estímulo y cariño más
valedero, el de mis alumnos y mis colegas.
Pasaron
35 años en el camino docente y ocupando el cargo de directora, sentí que el
tiempo de mi labor educacional se había cumplido. Me acogí a la jubilación
llevando en mi corazón el orgullo de haber pertenecido a la familia del
establecimiento.
¡Felices
100 años, mi querida Escuela!
Irma
Rodríguez
de
Mátir

Imposible no llevarte en mis
recuerdos, vieja y querida Escuela 33, como dice tu canción que hemos entonado
tantas veces, si más de la mitad de mi vida
(y no es poco), he transitado por tus aulas.
Desde
los 6 años como alumna libre, sólo una vez al año, para acreditar mis
aprendizajes.
Seguramente me viste llegar junto a otros niños, todos hijos de campesinos, con
nuestras caras asustadas y nuestros corazones saltando en el pecho ante la
situación de examen a la que éramos expuestos.
Después
de algunos años ya me viste llegar como alumna regular,
temerosa por el cambio al principio, pero al poco tiempo ya eras mi segundo
hogar.
Me
ausenté durante 5 años y al volver, con el título de maestra bajo el
brazo, me cobijaste otra vez. Ahora por muchos años, intercalados con breves
períodos en otros sitios.
Si bien llegué con la creencia de que sabía mucho para el buen desempeño en
la tarea docente, muy pronto me di cuenta de que mi aprendizaje recién comenzaba. Sólo traía algunos
conocimientos y métodos de trabajo, pero en tu casa aprendí lo más
importante, lo que no se aprende estudiando.
En ese ámbito
fui realmente consciente de la importancia de las relaciones humanas y de su
influencia en la educación. Aprendí el dar sin esperar recibir. Aprendí que
los regalos más importantes que podemos recibir los maestros son las caras
sonrientes de nuestros alumnos... un muchas gracias después de haber entendido
algo que le hemos explicado de mil maneras diferentes... un abrazo... una
cartita... Aprendí que mi felicidad más grande, como docente, era comprobar
los logros de mis alumnos. Aprendí que era muy importante ir perfeccionándome
día a día para poder brindarles lo mejor que yo podía. Me enriquecí como
persona y como profesional en el contacto con ellos, pero también con mis compañeros,
superiores y autoridades educativas. Son
tantas las cosas que aprendí ahí, que es casi imposible enumerarlas.
Me diste un lugar para desarrollar mi vocación y fui una afortunada, porque
pude desempeñarme conduciendo alumnos de todas las edades, desde 5 años hasta
adolescentes cuando incluiste al 3º ciclo de EGB en tu casa, que se amplió un
poco. Además desde el año 1990 hasta el 2004, en que me jubilé, tuve el honor
de formar parte del equipo que conducía tus destinos, seguramente con muchos
errores, pero con el pensamiento firme en un objetivo que siempre se había
logrado en ése, tu lugar...”Brindar una educación de calidad para los hijos
de este pueblo”.
En fin, estoy segura de que en tu casa, aprendí más de lo que di, por eso en
este momento en que llegas a tus 100 años, quiero expresarte mi agradecimiento
a vos como institución y a todos los que compartieron ese ámbito conmigo por
todo lo que viví y aprendí; y no sólo por mí, si no por mi familia también,
ya que cuatro generaciones hemos pasado por tus aulas.
Escuela 33... ¡ te abrazo desde mi corazón!... y en ese abrazo incluyo a todos
los que han pasado o están presentes en este momento.
Mabel
Irma Long
La Escuela Nº 33 fue testigo de mis primeros pasos como docente,
iniciando mi carrera en el año 1959. Dos años después me hice cargo de la
Escuela rural Nº 186 de la que soy ex – alumna y a fines de 1969 regresé
para integrar el cuerpo docente.
De mis compañeros y alumnos tengo hermosos recuerdos, con ellos compartí
trabajo, proyectos, enseñanzas, aprendizajes, emociones. Me brindaron apoyo,
compañerismo, cariño, respeto...
Como en la vida todos los ciclos se cumplen, sentí que el mío había
concluido. En abril de 1990 me retiré de la docencia con la certeza de haber
logrado mi meta.
Nuestra querida escuela cumple sus primeros cien años de vida institucional. Varias generaciones de
niños se formaron en sus aulas. Los que fuimos alumnos, maestros y padres de ayer y de hoy, con el bagaje de hechos, luchas, logros, vivencias
formamos parte de
su rica historia.
¡Feliz
aniversario!
Blanca
C. Beltramo de Data – 1969 – 1990
El 24 de mayo de 1907 inauguró sus actividades la Escuela Nº 33
“Manuel Belgrano” en la pequeña localidad de Jacinto Arauz.
Durante un siglo albergó, albergará generaciones de ayer, de hoy y del futuro,
cientos de niños pasaron por sus aulas, muchos egresados continuaron sus
estudios obteniendo título de una profesión o un oficio; de sus maestros recibieron
conocimientos, disciplina, hábitos al estudio, al trabajo, a la verdad, honradez y
justicia.
Soy una ex - alumna de la escuela rural Nº 186 y en ella inicié mis
actividades como docente. Trasladada a la escuela Nº
33 conocí y compartí con
un grupo humano
maravilloso de docentes y alumnos.
Este centenario nos marca una etapa trascendente en nuestros corazones: a
directivos, docentes especiales, auxiliares, jubilados, alumnos, ex – alumnos,
cooperadora y comunidad siempre incondicional.
¡Felices 100 años! Fecha inolvidable: emociones, nostalgia, reencuentros,
recordaremos cariñosamente a maestras y ex – alumnos fallecidos.
Nelia
Vilma Beltramo
de Eugui
08
– 1958 12
- 1967
Al
cumplir sus cien años vuelven a mi memoria dulces recuerdos de mi infancia
y ya
adulta, fue cuando llegué a la Escuela Nº 33, tenía mis seis años
cumplidos, comencé a transitar las aulas de esta escuela, siendo mi primer
maestra la Srta. Laspiur, así pasé todos los grados hasta llegar a sexto con la
Sra. de Ares como maestra, terminé la escuela con muchos compañeros y amigas.
Seguí mis estudios en Bahia Blanca obteniendo el título de maestra, al
regresar enseguida fui nombrada en una escuela rural que dependía de la Escuela
Nº 33 , como Directora
de personal único.
En el año 1975, me llamaron para una suplencia por el término de
un mes en dicha escuela, hacía doble turno a la mañana en la Escuela Nº
33 y a la tarde en la Escuela rural.
Mi paso como docente fue corta pero tuve una experiencia muy linda, con muchos
alumnos en un primer grado.
Estoy muy feliz porque al cumplir sus cien años de vida, haya estado en sus
aulas como alumna y maestra.
¡
Feliz cumple, siempre te tengo en mis recuerdos!
María Nesprías
Aquí
estoy ...
dejando vagar mis recuerdos hasta muchos años atrás, tantos que me veo
trasladada como docente para mi Escuela N° 33, en julio de 1.955.
¡Que
alegría! ... volver a la querida escuela no ya como alumna sino con mi sueño
realizado, el sueño de Ser Maestra.
Las figuras inconfundibles de la Sra.
China y la Sra. Petén González , mis antiguas maestras que supieron afirmar mi
vocación innata, estaban allí y me recibieron con inmenso cariño.
Los distintos e innumerables momentos vividos con mis primeros alumnos de quinto
grado han quedado grabados en mi para siempre, recuerdo aún todos sus apellidos
y a muchos los veo periódicamente mientras que otros buscaron nuevos
horizontes.
Pasé muchos años hasta que por razones familiares debí alejarme a otra
localidad, pero sus aulas, el patio cubierto, sus amplios patios y el gran grupo
humano que formaba el cuerpo docente se mantienen grabados en mi corazón.
Por estar ligada a
los años dorados de mi juventud, edad maravillosa en la que las ganas y la
vocación estaban por encima de cualquier dificultad, cuando los problemas
siempre tenían solución, cuando el orgullo de ser maestra se demostraba en
cada acción, por haber dejado una parte
enorme de mi entre tus paredes y por todo lo que representaste a través de los
años en la comunidad araucense te deseo ¡ Felices 100 años! querida escuela y
que sigas por siempre cobijando en tu seno a la niñez de este pueblo de Jacinto
Arauz tan caro a mis sentimientos.
Elvira
Aurora Landa de Tubío
Cuando en 1942 finalizábamos el ciclo
primario, lejos estábamos de imaginar con mis compañeros, el aniversario Nº
100`de nuestra escuela.
Pero todo llega y aquí estamos preparándonos para festejarlo de la mejor
manera.
Seguramente a todos los que hemos vivido la dicha de pasar por sus aulas se nos
agolparán muchos recuerdos y y en
mi caso, también aquí desarrollé mis primeros pasos como maestra, entre 1950
y 1956, y como alguna vez leí:
“Las
obras más valiosas no se hacen de prisa ni se completan en corto plazo”.
¡Feliz centenario Escuela 33!
Norah Raquel Falciola

Escuela
Nº 33... un espacio guardado en mi corazón para ella.
No tuve el privilegio de recordarla como mi rincón de la niñez, porque asistí
desde niña a diversas escuelas, solo dos años disfruté de sus aulas. Sí,
tengo gratos recuerdos de aquellos días en que recibí a los 17 años mi título
de Maestra Normal Nacional y comencé a dar clases en ella. Transcurría el año
1963... la clara luz del sol de marzo se filtraba entre las ramas de los árboles,
cuando por las calles de este bendito pueblo , iba yo ese día en un Ford A ,
camino a la escuela, por primera vez, con mi guardapolvo blanco.
Llegué a la misma con miedo, inseguridad y un montón de sueños y
esperanzas... me temblaban las piernas al saludar a las que serían mis compañeras
de tareas. No sabía en ese momento que mi objetivo sería dar de mí todo a los
niños.
Escuela 33... entré a tu patio cubierto con temor a no saber, a no poder... con
solo un diploma y nada de experiencia, con la misma sensación en el alma, de un
pequeño que va a la escuela por primera vez.
¡Aprendí tanto en tus aulas!...¡mis alumnos sin proponérselo me
enriquecieron tanto!
Las aulas eran muy frías, solo entibiadas por aquellas viejas estufas de
radiantes, pero yo recibía el calor humano que me brindaban.
Estar en esa escuela me dio felicidad, crecimiento, el trabajo en ella me hizo
sentir madre de esos chicos que fueron pasando año tras año... día tras día
bajo mi guía.
Hoy después de cuarenta y cuatro años de aquel primer día de clase, abro una
gran caja, miro con emoción un bagaje de recuerdos... tarjetas, cartitas,
dibujos... y rememoro momentos, rostros inocentes, sonrisas que me iluminan el
alma... aún siento su afecto...
Tengo la ilusión de ver el día que cumpla 100 años esta gloriosa institución,
a esos otrora pequeños transformados en hombres y mujeres, llevando una gran
mochila, cargada de recuerdos, vivencias, y en ella el recuerdo de su enorme
edificio, del paso por sus aulas, su patio, sus maestras...
La emoción en el encuentro
nos embargará, ya nos puebla el corazón, al llamarlos nuevamente con aquella
vieja campana, cuyos sonidos a través de esta página llegarán a los lugares más
lejanos... invitándolos a llegar a Jacinto Arauz a disfrutar de
estos 100 años irrepetibles...
Nora Goñi

Terminados
mis estudios de música, en el año 1967 comencé como Maestra Especial en esta
Escuela. Gracias a mi vocación y al interés que encontré en mis alumnos logré
la formación de la Banda Rítmica, integrada por instrumentos melódicos y de
percusión.
Fue importante también para mí, concretar el sueño de tener un coro, que llegó
a participar en importantes Encuentros Corales, locales, zonales y provinciales,
llegando a instancias finales.
En el año 1996 con un grupo de alumnos que fueron seleccionados a nivel
provincial pudimos viajar al Pre Cosquín.
Hoy agradezco a mis colegas y todos
mis alumnos, que sin ellos, esta
carrera que pude transitar con tanta felicidad no hubiera sido posible, gracias
a mi querida Escuela 33 que me dio esta oportunidad.
¡Muy Feliz Cumpleaños!
Nélida Margarita Maina
EXTENDIENDO NUESTRA
MEMORIA HISTÓRICA
 
Escuela Nº33 de
Jacinto Aráuz-
-"Venimos señor
Inspector Seccional a despedirnos". Hemos dispuesto regresar a San Luis nuestro
pago, para seguir estudiando. Un gran vacío como una deuda pendiente con uno
mismo nos conmueve y los años empiezan a desprender sus días.
Don Máximo Félix Oronóz nos escuchó atentamente.
- "Eso
está muy bien , nos dijo. Pero ustedes de La Pampa no se van, si quieren
estudiar aquí en Santa Rosa funciona un instituto de nivel terciario que
tiene algunas carreras interesantes, eso sí, yo los traslados pero la
vivienda la consiguen ustedes -"
Las carreras que en
ese momento ofrecía el instituto no nos complacían. Quedaba también por
resolver el problema de la casa. De regreso a Jacinto Aráuz, y conversando con
nuestros entrañables amigos Jorge Subotich y su esposa Carlota Ducasú, nos
convencieron para quedarnos un tiempo mas en la zona, pues en la Escuela nº 33
de la misma localidad hacían falta docentes.
Fueron tan solo dos años.
En esta localidad tuvimos la suerte de encontrar respuestas a nuestras
inquietudes "artísticas" por llamarlas de alguna manera.
Creamos la peña "El Rincón Pampeano". En la misma se enseñaban
danzas folklòricas; una escuela de teatro; la formación de dos conjuntos
vocales: Tray Yen (Las voces que llegan) integrados por tres voces femeninas y
una masculina - Dora y Elba Negrín y los hermanos Gonnet. y Los Arrieros
Pampeanos. Aquellos festivales eran inolvidables.
Todo esto nacía de las inquietudes del cuerpo docente. Su actividad era
gratuita.
De esta escuela también surgió la idea de conformar una institución que
pudiera trasladar a los alumnos egresados de 6º grado para continuar estudios
secundarios en la localidad de General San Martín y así se formó la misma con
la donación por parte del Gobierno de un ómnibus en uso, los gastos corrían
por cuenta de la comisión. Incluía becas para los chicos sin posibilidades
económicas.
Y con Nélida Maina, aquella excelente profesora de música tuvimos el honor de
componer el Himno de la Escuela 33.
Al cabo de los dos años, dejamos Jacinto Arauz o mejor dicho nos llevamos a
Jacinto Aráuz en nuestros corazones ya que bajo su cielo nació nuestro segundo
hijo Sergio y tanto afecto reunido en aquella despedida final.
Fueron dos años, para nosotros fue una inolvidable vivencia, un sueño hecho
realidad. Hoy es un recuerdo que atesora el sol de la amistad, del amor y nos
alcanza para entibiar estos años de retiro, de paz, donde la memoria juguetea
en un hilo su equilibrio espiritual.
UN RECUERDO
Por ello, conjuntamente con aquel soñador
inolvidable que fue Jorge Subotich y esa energía puesta al servicio de su
pueblo de Aldo Tanos, y otras personalidades que se nos borran en el tiempo,
formamos una comisión que tenía como finalidad trasladar los egresados de 6to.
Grado hasta la localidad de General San Martín, 20 kilómetros nomás para que
continuaran estudios secundarios.
Nos apersonamos al Gobernador Ismael Amit en su despacho en Santa Rosa y
logramos que destinaran un colectivo reparado para cumplir con el servicio.
Esta comisión debía juntar fondos para mantener el mismo y cubrir una partida
de becas para aquellos alumnos cuyos padres no podían pagar el servicio.
Y antes de abandonar Jacinto Aráuz, trasladados a San Luis para continuar
estudios, alcanzamos a justificar nuestras lágrimas de alegría, al tratar de
quitar el polvo de nuestros ojos, cuando aquel colectivo partía con los sueños
rumbo a General San Martín.
Prof. Gladys
Peñaloza y Américo Galván
Inicié
mi carrera docente en la escuela 33 en el año 1957.
No fueron pocas las emociones y los recuerdos que se instalaron en mi mente al
regresar a ella como maestra; rememorando hechos vividos como ex -alumna del
establecimiento.
Posteriormente trabajé en escuelas rurales de la zona: Nº 186, 217 y 150.
En 1972 llegó mi titularidad a la Escuela Nº 16 de General San Martín y en
1975 logré mi traslado definitivo a la Escuela Nº 33.
Las vivencias compartidas con mis compañeras son imborrables. En mis alumnos volqué
todo aquello que me habían brindado mis maestras de entonces y que tomé como
guía: aprendizaje, comprensión, apoyo, paciencia, cariño, trabajo...
Desde pequeña mi madre me enseñó a sentir por la Escuela cariño y gratitud.
Quiero rendirle un homenaje en sus cien años de vida institucional recordando a
los que pasaron por sus aulas, maestros y alumnos, desde aquellos primeros
pobladores hasta hoy.
Alicia Tubío de Goy
De
las páginas ya antiguas del archivo de mis recuerdos, lentamente desgloso
aquellas que en su momento tuvieron vida y te veo......querida Escuela 33, como
en aquellos hermosos años de 1966/75 en que tuve la alegría, la
responsabilidad y por qué no el honor, de dirigir tus destinos.
Te veo pletórica de vida, recorro tus patios, tus aulas, tu dirección y los
siento latir con fervor y el impulso que en cada lugar te dieron tus maestras,
con su dedicación, responsabilidad y sus ansias de saber del deber cumplido;
tus alumnos con la alegría inocente de la infancia y la juventud; a don López
cada mañana encendiendo en el invierno crudo tus vetustas estufas a querosén o
lustrando tu hermoso patio cubierto. Veo a todos y cada uno y tal vez una
lágrima evoque aquel hermoso tiempo pasado.
Hoy cumples tu primer centenario .
Hoy dejas atrás 100 años de gloriosa vida útil a la comunidad, a tu pueblo, a
tu Patria.
Una legión de maestros, alumnos y personal te evoca, desde las estrellas desde
donde te bendicen o junto a vos, acariciando tus muros y reviviendo recuerdos.
Pero tu misión no está concluida; has dejado atrás un siglo; por tus aulas y
patios han pasado generaciones, pero...... viejita y vetusta o grandiosa y
moderna, seguirás viendo pasar muchas más generaciones y seguirás trazando
rumbos en la cultura de tu pueblo.
Escuela 33 "Gral. Manuel Belgrano": te saluda y abraza con el alma tu
ex Director y amigo
Carlos
Alberto E. Larroudé
LLegué
a esta localidad para desempeñarme en el cargo de maestra especial de música
para el que fui designada en el año 1958. Quiso el destino que en este lugar
integrara mi familia, por lo cual agradezco a Dios. En la Escuela Nº 33 se
formó toda ella. Fueron casi ocho años que estuve en el cargo, tiempo que sigo
recordando hoy con el mayor cariño. Encontré un grupo de docentes
incondicionales y alumnos que guardo en mi corazón.
Sigilosamente siguen pasando los años... por sus umbrales los niños... futuro
de nuestra Patria y aunque sin duda recorrerán distintas sendas, al evocarte no
dejarán de emocionarse pensando en tí.
FELICES
100AÑOS!!!...
Nilda
Virgili de Desteffanitz
Escuela 33
Desgranando recuerdos de la espiga del tiempo, encontré granos plenos, pletóricos
de huellas. Son los años, Escuela33, construidos en tus aulas con
esfuerzo y alegría.
En ese tiempo, en que el país se sacudía
hasta sus entrañas, por la guerra y la opresión, en tus aulas cálidas
encontré la tibieza de la amistad, y la suave ternura y el afecto espontáneo
de los niños.
¡Gracias Escuela 33 por esos años tan
ricos de experiencias!.
¡Gracias Chiquita, gracias Negra! ¡Gracias
compañeras!.
¡Gracias, sobre todo a ustedes, los que
fueron mis alumnos y alumnas, los llevo siempre en mi corazón!
Con mucho amor.
Enriqueta Elena Catalin
¡100
años de nuestra querida Escuela Nº 33!
Y dentro de los cuales tuve la suerte de vivir muchos momentos inolvidables de
mi vida, primero como alumna hasta el año 1942, período del que guardo
anécdotas y añoranzas, luego, cumplido el ciclo de magisterio, regresé a mi
escuela y tuve la suerte de incorporarme como docente desde el año 1950 hasta
1968 en que por circunstancias familiares nos fuimos a vivir a Pigüé. En
una escuela de esa localidad me jubilé.
Hoy fluyen a mi mente con motivo de este aniversario miles de vivencias, en mi
corazón quedaron muy grabados los recuerdos vividos en la Escuela 33, de mis
inolvidables colegas y alumnos, también de aquellos que hoy no pueden compartir
esta oportunidad tan imborrable.
Agradezco a Dios, el haber recorrido esta senda docente.
¡Feliz
aniversario! Elina
Rodríguez
Qué
interesantes resultan los hilos con que la vida va tejiendo su trama...
Al recibir la invitación para
mi hija SILVIA INES, que, junto con su hermano GUSTAVO ALBERTO, fueron alumnos
circunstanciales por sólo un mes, me sentí atrapado y quise averiguar más. Al
ingresar en la PAGINA que tan bien han armado y que me sorprendió por todo lo
que vi en ella y por el esfuerzo realizado, sentí el deseo de hacerles llegar
mi más profundo reconocimiento y el agradecimiento por el trabajo que están
realizando, cuyos efectos sobre muchos en mi situación, que hemos vivido tan
alejados en tiempo y espacio de todo aquello, se hacen sentir con fuerte impacto
afectivo.
A mi edad, me emocioné al
darme cuenta de cómo uno forma parte, aunque sea en pequeña escala, de una
historia que posee dimensiones tan ciclópeas.
Al buscarme como
ex-alumno, resultó que me encontré como ex-docente, y entonces los recuerdos
se duplicaron y se han convertido ya en una avalancha.
EGRESADOS AÑO 1960: al ver esa
foto, de la cual yo también conservo una copia, intacta a pesar de los años
transcurridos, y que muestro a mis dos nietas con orgullo, para que conozcan de
las cosas importantes en que su abuelo participó, junto con otra en la que
estoy con parte del personal docente de ese año (Chiquita Rodríguez, Alicia
Massa, y por supuesto mi querida hermana MARIA ELENA FERNANDEZ DE FALCIOLA), he
comenzado a revivir y saborear la historia en el momento en que me tocó
participar, y al igual que lo expresado por otros, a recordar con añoranza esa
niñez maravillosa en un
pueblo siempre pujante.
Y mejor, comienzo a despedirme,
de lo contrario estas líneas se harían interminables, porque un recuerdo
engancha otros, y poner nombres y apellidos a tantos rostros se torna difícil...
Por ello, un recuerdo muy
especial para mis alumnos del año 1960, de quienes por años sólo tuve sus
rostros, lamentando haber traspapelado muchos nombres hasta hoy. Y de ellos, la
imagen más vívida es la del discurso de fin de curso, por el inmerecido honor
que me tocó, ya que estaban los otros maestros que los habían acompañado por
mucho más tiempo que mis escasos seis meses, y que tenían más capacidad que
ese veinteañero, que en realidad estaba iniciando también su vida en esos
momentos, a la par de ellos.
un saludo muy cordial para
todos los que me recuerdan y me quieren bien...
ANGEL ALBERTO FERNANDEZ
SCHAAB
Al
arribar a tus 100 años, querida escuela 33, quiero enviar un caluroso saludo y
muchas felicidades. Soy una docente que pasó allí tres hermosos años de su
carrera. ¡ Gracias! ¡Muchas gracias!... por la calidez, amor y
hospitalidad con la que fuí recibida cuando llegué en el año 1987, gracias
CHIQUITA MATIR, por todo el apoyo que me brindaste junto a las docentes de
esos años, nunca olvidaré a la escuela 33, a su Comunidad educativa y al
pueblo de Jacinto Arauz... (uno de los lugares de los que más hermosos
recuerdos atesoro ).
El 1° de abril si Dios quiere nos reencontraremos.
ELSA ALCIRA RUANO- Santa Rosa.- La Pampa
En esta jubilosa fecha son muchos los motivos de gozo. Para
muchos la
escuela de nuestros padres, también de niños hemos pasado por ella,
conservando en nuestras mentes las sabias enseñanzas que marcarían para
siempre nuestras vidas, no solo enriqueciendo nuestra cultura, sino dejando en
nuestras almas un futuro pletórico de esperanzas. Nuestro reconocimiento a los
maestros, quienes con trabajo tesonero y sabia prudencia orientaron certeramente
nuestras vidas.
El tiempo pasa inexorablemente, todo se ha ido y de aquellos años de niñez nos
queda la profundas vivencias que llevaremos por siempre , y que solo tenemos que
recordar para que vuelvan a nuestra mente: el llamado de la campana con sus veinte tañidos media hora antes de comenzar las clases, luego dos
para entrar al aula “sin correr”, las voces de las maestras, el
bullicio de los compañeros, la atenta mirada del portero...
También por las aulas han pasado nuestros hijos, quienes han recibido educación, experiencias y fortalecieron la confianza para afrontar un futuro en el
cual los maestros no solo fueron maestros de grado, sino maestros para toda la
vida.
Al haber vivido todas estas
etapas y en un breve lapso como docente te digo:
¡MUCHAS
GRACIAS ESCUELA 33!
Norma
Gloria Long
Si
ha pasado por sus aulas como docente o personal auxiliar y no está en
actividad, si aún no ha publicado su mensaje enviarlo a: centenario@
cooparauz.com.ar

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